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CABIMAS, ZULIA, Venezuela
Licenciado en Educación, mención Educación Física Deporte, Recreación, entrenador, preparador físico en entrenamiento personal, rehabilitación y árbitro nacional de Voleibol

domingo, 2 de septiembre de 2018

Donde va la grasa que perdemos al adelgazar??




Aunque parezca incrble, no se convierte en calor o energía, simplemente se pierde en el aire

A pesar de la auténtica obsesión por las dietas, los gimnasios y los múltiples métodos para adelgazar que se extienden por el mundo, la mayor parte de los médicos, entrenadores y expertos en nutrición se ven incapaces de responder a una simple pregunta: ¿Dónde va la grasa cuando perdemos peso? Muchos de ellos, además, tienen la firme creencia de que la masa corporal perdida se convierte en calor o energía.

Pero se equivocan, tal y como demuestra un estudio, el primero de este tipo, llevado a cabo en la Escuela de Biotecnología y Ciencias Biomoleculares de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, y recién publicado en la revista British Medical Journal.

"Estamos en medio de una crisis mundial de obesidad ­continúa el investigador­ y todos deberíamos saber responder a la sencilla pregunta de dónde va la grasa perdida. Pero no fue hasta que mostré mis cálculos a Andrew Brown cuando ambos nos dimos cuenta de lo mal que se ha abordado esta cuestión hasta ahora".

Brown, que es coautor de la investigación, afirma por su parte que la novedad de este trabajo sobre la bioquímica de la pérdida de peso consiste "en rastrear cada uno de los átomos de la grasa perdida y, hasta donde tengo conocimiento, estos resultados son completamente nuevos en este campo. Meerman ha dado con un 'agujero negro' totalmente inesperado en la comprensión de la pérdida de peso, tanto por parte del público como de los profesionales de la salud".



¿Adelgazo si respiro más?

Pero veamos. Según los investigadores, si seguimos, átomo a átomo, el destino de 10 kg. de grasa perdida, resulta que
8,4 kg. son exhalados en forma de dióxido de carbono a través de los pulmones. El resto, 1,6 kg., se convierten en agua, que abandona el cuerpo a través de la orina, las heces, el sudor, las lágrimas y otros fluidos corporales.

"Nada de todo esto resulta obvio para la gente ­explica Meerman­ porque el dióxido de carbono que exhalamos es un gas invisible". Pero ese desconocimiento se extiende también a los profesionales. De hecho, s de la mitad de los 150 médicos, dietólogos y entrenadores personales encuestados sobre el tema pensaban que las grasas perdidas se convertían en calor o energía.

Algo que para Meerman no es posible porque "se violaría la Ley de Conservación de la Masa. Creemos que ese concepto erróneo tiene que ver con los 'mantras' sobre la energía que rodean todo lo relacionado con la pérdida de peso".

Algunos de los encuestados llegaron incluso a decir que los metabolitos de la grasa se excretaban a través de las heces o se convertían en músculo. "Los conceptos erróneos que hemos ido encontrando ­ reza el artículo de British Medical Journal­ revelan un sorprendente desconocimiento de los aspectos básicos del funcionamiento del cuerpo humano".

Una de las dudas s frecuentes identificadas por Meerman y Brown fue sobre si es cierto que sólo con respirar s se puede perder peso. Y la respuesta es que no. Respirar s de lo que demanda el metabolismo de una persona solo conduce a episodios de hiperventilación, mareo e incluso pérdida del  conocimiento.

La segunda duda s frecuente fue sobre si el proceso de pérdida de peso puede contribuir al calentamiento global.
"Lo cual ­explica Meerman­ revela un preocupante desconocimiento sobre el calentamiento, cuya causa es la liberación de antiguos átomos de carbono atrapados en el subsuelo en los cuerpos de organismos fosilizados. Los átomos de carbono que exhalan los seres humanos simplemente regresan a la atmósfera tras apenas unos meses, o unos años, atrapados en los alimentos fabricados a partir de una planta".